Dulce: avorazada, egoísta y malagradecida

La intérprete de Lobo no tiene memoria y en plena promoción de su nuevo disco dice que las telenovelas le dan flojera, que le quitan demasiado tiempo y que ella necesita expresarse y conectarse con el público a través de la música.

Eso no pensó Dulce cuando su popularidad estaba por los suelos y aceptó participar en algunos melodramas de Televisa, donde sacó algunos billetes y donde en las reuniones que se organizaban para celebrar el final o el inicio de la telenovela, se avorazaba y se atragantaba todos los bocadillos sin dejar nada al resto de los comensales. Dicen, que siempre andaba con hambre.

Luis de Llano la entrevistó hace unos días para su programa Leyendas RMS (antes Ritmoson) y la cantante declaró que era una intérprete de grandes alcances… que tenía demasiados éxitos, e incluso cuando nombró sus hits musicales inquirió al hermano de Julissa “¿Le sigo o ya con eso es suficiente?”

Su arrogancia no quedó ahí y a pregunta expresa de invitar a otros cantantes a participar en sus conciertos, categórica Dulce respondió “No. Porque me estorban” argumentando que en sus shows, le faltaba tiempo para cantar todos sus éxitos.

Dulce es una de las grandes cantantes de México. Su estilo la llevó a acumular notables éxitos en la década de los 80 y 90. A pesar de ello, ya es una cantante de catálogo que desde hace varios años no ha colocado un sólo hit en la radio y que debe conformarse con algunas presentaciones del espectáculo “GranDiosas” donde –contradiciéndose- comparte el escenario con María Conchita Alonso, Manoella Torres y Karina, entre otras.

Cada vez es más fuerte el rumor que con estos shows, Dulce acompleta para pagar las deudas de tantas cirugías que se ha hecho en la cara. Tal como lo hace su íntima amiga Lucía Méndez… Lástima de voz.

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